TRANSPARENTE... CRISTALINA...
Este poema va dedicado a un pilar de fortaleza que fue mi nana... mi abuela adoptiva (nos adoptamos las dos) y mi guía. Cuando estaba despegando de este mundo creí que no podría sobrevivirla, aquella sensación de sentirte perdida y desorientada no la olvidaré jamás.
Aun hoy... mi infancia sigue siendo ella. En mis momentos bajos... me acuna su voz y siento su mano. Sé que tengo a muchas personas a mi lado, pero nadie ha vuelto a ser... ella.
Te sigo queriendo con toda mi alma, Sebastiana. Pero estoy andando..., y la primera sorprendida soy yo
TRANSPARENTE... CRISTALINA...
Siempre he notado tus brazos en la luz de cada nuevo día,
aún escucho tu silencio junto a los frutales de la ría.
Fortaleza incondicional,
mi nana, mi abuela, mi guía.
Sol que nunca llegó a quemar,
candil que me invitó a nunca dejar de soñar.
Donde estés, presencia infinita...
no me olvides, lucecita.
Aun intento recrearme en el reflejo transparente del arroyo
que es tu mirada cristalina.
Hoyos en los que entrar y salir,
mañanas de carnaval y tardes de burbujas saltarinas.
A tu lado crecí del mejor lado del camino,
donde no hay espinas...
Sigues siendo todo eso,
y lo serás toda mi vida.
© Lucia Navarro Luna

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