MOLINOS DE VIENTO
Sólo deseé ser amada
y me perdí en mi laberinto
atacando en mi desesperación
las huecas paredes de cada recinto.
y me perdí en mi laberinto
atacando en mi desesperación
las huecas paredes de cada recinto.
Cada uno sin salida,
y al no poder comprender el delito
me revolví, rota y frustrada,
contra el cuerpo y la piel que habito.
Aprendiz de alquimia por necesidad,
para derrotar molinos de viento
cuyas aspas, cuando sopla el dolor del reloj,
me parece que todavía siento.
He acariciado tantas mejillas
por no sentir desnudas las mías...,
y lo único que las volvió un poco tibias
fue la calidez de mis lágrimas.
© Lucia Navarro Luna.
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