domingo, 6 de octubre de 2013

'Tu mano en mi mano' está inspirada en el dolor, la frustración, la desesperanza, el desarraigo... el miedo; pero también en las pequeñas alegrías, en el HOY, en la certeza de que sólo tenemos este momento presente... que nos da tratar de tú a tú con esa demencia degenerativa a la que se han decidido a llamar Alzheimer. Dedicada a mi tío R.M., que para mí ha sido, es y será siempre 'mi abuelito', aunque como nieta merezca tantos reproches o más que como sobrina.
  Trabajar en este campo me dio unas nociones que pensaba muy valiosas, pero que ahora no me sirven de nada frente a la dureza de ver cómo va y viene mientras notas como lo vas perdiendo... irremediablemente. Los días que me mira a los ojos y una chispita de luz parece indicar que 'me siente de casa', o cuando sonriendo me pregunta por cosas personales nuestras (a su manera, porque hablar... ya dice poco...) juro por Dios que veo salir el Sol. Es una experiencia indescriptible. Que ocurre... cuando ocurre.
   Por contra, percibir susto en su mirada, notar como se siente inseguro e invadido... es una daga certera que oprime y desgarra. Y eso... también es indescriptible.

 









 TU MANO EN MI MANO

Para ti, tío querido
que fuiste luz en mis mañanas
que fuiste pilar firme
donde mis pies de niña dudaban.

A ti, que me regalas mis días más felices
cuando me sonríes y mirándome a los ojos
veo que me hablas a mí,
que tu cabeza aun me reconoce y sigo siendo yo...
.............................................................................para ti.

A ti...
que me has mostrado el dolor de verte dudar y
temeroso de mostrarlo.
La daga fría del miedo frente a la vulnerabilidad
entre los tuyos.

Por ti...
que sigues a mi lado con todas tus posibilidades,
seguiremos en camino hasta que la mente sea un recuerdo,
y el recuerdo una palabra.

Tu mano en la mía... Sólo eso. No necesito más.
Ahora lo sé.

Sigo a tu lado con mis posibilidades
hasta que la luz se apague...
Hasta que el telón caiga.

Tu mano en mi mano. Tu alma en mi alma.

© Lucia Navarro Luna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario